Llevo algunos días dándole vueltas. Complicado. Imposible dejar fuera esa imagen, que además de traerme unos recuerdos increíbles, me parece una maravilla. Y de las personas ni hablamos. Cómo no poner a la gran mayoría de la gente que me ha acompañado en el viaje. Bueno, tranquilidad. Solo es un avance, un aperitivo de lo que esas páginas han atrapado.

Mira el vídeo, siéntelo en primera persona y disfruta leyéndolo

Porque hay lugares que merecen ser visitados, al menos, una vez en la vida. Y no, no me refiero a los templos de Angkor, que también. Estoy pensando más en el día a día de familias que viven en condiciones de pobreza, y aún así, te ofrecen lo mejor que tienen. Estoy pensando en niños que van a la escuela andando varios kilómetros descalzos bajo un sol abrasador, y muestran un respeto en el aula digno de admiración. Estoy pensando en jóvenes que sueñan con tener un futuro mejor, o quizá solo un futuro. Estoy pensando en una sociedad condicionada por su pasado, que recorrió el difícil camino que te lleva de la más absoluta de las riquezas, siendo un imperio admirado en todo el mundo, a la más miserable de las pobrezas, aniquilando cualquier rastro de conocimiento y cerrando las fronteras. Todas esas personas hacen que las ciudades y pueblos que habitan sean únicos, desde la bulliciosa Phnom Penh hasta la tranquila Battambang, pasando por grandes desconocidas como Kampot o las islas vírgenes que esconden cientos de kilómetros de costa por disfrutar en estado puro.

Sí. Eso es viajar. Aprender de ellos, y aportarles lo poco, o mucho, que sabemos. Escucharles aunque no hablemos el mismo idioma, siendo capaces de estar horas atendiendo y empatizando con su realidad. Disfrutar a la vez que muestras gratitud por las situaciones que se generan. Sin quererlo vas llenando la mochila de experiencias, cosas que suceden. A todo el mundo le pasa, sales de tu rutina y ocurren cosas. Lo mismo te ves envuelto en el rodaje de una película que hablando de amigos en común con gente que acabas de conocer. ¡El mundo es un pañuelo!

Y algunas de estas anécdotas, las mejores y más divertidas, son las que encontraras en ¡Esto es Camboya! Además de fotos tomadas durante el viaje, todas con su historia al otro lado del objetivo. ¿Te animas a descubrir más?