Este es mi primer libro, fruto de dos intensos meses viajando por Camboya donde he tenido la oportunidad única de conocer personas increíbles y vivir experiencias inolvidables. De corazón mil gracias a todas y cada una de las personas que se cruzaron y unieron en tan maravilloso viaje.

Y ahora, te invito a leer el prólogo…

Prólogo para el viajero

Hay personas que ven una mierda pequeña detrás de un regalo gigante con suma facilidad, además repiten continuamente que ellos ya no están para esto o que si lo otro no puede ser, y por si fuera poco no muestran ninguna paciencia con la gente que es diferente y ve el mundo desde otra perspectiva. Están dentro de un grupo al que es muy probable que le guste hacer turismo, es decir, ir a otros sitios pasando de puntillas por su cultura y sin perderse ni uno de sus monumentos obligados, ¿obligados? A su vez se olvidan de vivir, conocer, sentir, involucrarse, enriquecer y enriquecerse, etc. Kingdom no pertenecía a ese grupo…

Ella pasaba los días en la misma ciudad que la vio nacer. Ninguna otra de las urbes del país había tenido ocasión de conocer, tampoco conoció a ningún hombre hasta bien entrada en los veinte. Si que sabía cocinar, las recetas que le enseñaba su madre las hacía mejoradas. Su vida era como marcaba la sociedad camboyana, su padre le eligió el marido y ella trabajo para mejorar hasta que tuvo su primer hijo y se dedicó a criarlo, después vinieron otros. Kingdom quería a su marido por una sola razón, le respetaba y se portaba bien, es decir, intentaba que la familia prosperase.

Un día cogió su bolsa con una muda y algo de dinero y se marchó con su familia, siempre lo había deseado. Conocer como era su país más lejos de su propia localidad, que se hacía en otros sitios, cómo sería la capital Pnom Penh o las playas de Sihanoukville o los templos de Angkor. Tuvieron la oportunidad de conocer de cerca su propia cultura, comidas tradicionales en otros lugares, situaciones complejas que se daban en la capital e incluso asistieron a algún evento deportivo que ni imaginaban que existía. Sin duda la bolsa volvió cargada de experiencias.

Una vez instalada de nuevo en su ciudad natal, observó que todo seguía igual, durante un largo periodo de tiempo había estado fuera y, sin embargo, allí todo continuaba como si fuera ayer. Ella y su familia rebosaban de vivencias, anécdotas, historias que contar. Todos los momentos vividos les transformaron de alguna manera, adquirieron una visión diferente del mundo, de su mundo. Fue su primer viaje.

Hay una gran diferencia entre viajar y hacer turismo. Si has llegado leyendo hasta aquí estoy seguro de que eres más viajero que otra cosa. Por tanto, disfrutas cada momento del viaje como único y archivas anécdotas que van descubriendo el país que atraviesas, sus gentes, su gastronomía, su cultura, su religión, en definitiva, su modo de vivir. Y eso es lo que trato de reflejar en los siguientes relatos, donde a través de algunas anécdotas que me sucedieron durante mi viaje por Camboya tuve la oportunidad de convivir con un pueblo que me dejó sin palabras.

Durante todos los días del viaje hubo una canción que me acompañó y que se convirtió en un himno, una filosofía de vida. Es una letra que te hace sentir lleno de energía y dispuesto a dar lo mejor de ti en cada momento. Sin más, cuando viajas  sucede… Hey man, now you´re really living. Ábrete al mundo y disfruta cada segundo, vive y se feliz.

 

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